Uno ya está cansado de leer titulares malintencionados y sin
fundamento, portadas que buscan intimidar a los colegiados para
próximos choques, que sólo pretenden desviar la atención y no
reconocer la realidad de los hechos, términos absurdos como ése del
‘Villarato’, que tanto usan últimamente los periodistas
deportivos.
Los medios siempre juegan a lo mismo, con la excusa de tener que
vender periódicos pueden decir cualquier cosa y eso no es así.
Decir que los árbitros benefician al Barça y perjudican al Madrid
es un insulto para los 18 equipos restantes que integran el
campeonato, porque la verdadera realidad es que Madrid y Barça
siempre son los que mejor trato reciben.
El algún periódico de Madrid ya ha titulado en varias ocasiones en
su portada que el Barça era campeón por decreto, aludiendo a los
favores arbitrales recibidos. ¡Por favor! Ya está bien de escuchar
sandeces, el Barça es líder porque hace un fútbol primoroso y pasa
por encima de quien se le pone por delante. Es cierto que al Barça
le favorecen los árbitros, pero eso es así de toda la vida. Y le
favorecen exactamente igual que al Madrid, como bien podemos
comprobar cada domingo. ¿Es eso ser segundo por decreto? Pues no,
el Madrid es segundo porque al final es el segundo más regular,
independientemente de que en uno u otro partido tenga cierta ayuda
de colegiados. Y con el Barça pasa exactamente lo mismo.
He escuchado a Beguiristáin decir que ve injusto que se intente
justificar el liderato del Barça por la influencia favorable que
reciben de los trencillas. Estoy con el director deportivo del
Barça, a mí también me parece injusto e inconcebible que se
pretenda vender que los del Camp Nou son líderes porque hay una
conspiración en la Federación para que ganen las ligas, debido a
que Laporta apoyó en su día a Villar. La historia de los beneficios
arbítrales viene de muchísimas décadas atrás, tanto culés como
madridistas siempre se suelen llevar la mejor parte cuando los
hombres de negro reparten justicia y por eso suena ridículo que la
prensa madrileña como también hacía en su día la catalana, intente
justificar sus miserias con supuestos tratos de favor.